Queridos lectores,
A veces basta un instante: detenerse, respirar hondo, seguir adelante. Una pausa para respirar no es inmovilidad. Es la condición necesaria para permanecer en contacto con uno mismo en un mundo que exige cada vez más velocidad.
Con «Atempause» se inicia en Vivere in Italien una nueva sección a cargo de Dr. Christoph Glumm. El médico y escritor escribe en primera persona sobre sus experiencias, comparte impulsos para el cuerpo y el alma, ofrece consejos aplicables al día a día y abre nuevas perspectivas sobre la vida. Todo ello presentado en vídeos breves y evocadores.
Para quienes no solo quieren funcionar, sino vivir de forma consciente.
En el ritmo cotidiano, a menudo perdemos de vista hasta qué punto estamos atrapados en el dar, el rendir y el funcionar. Reaccionamos, cumplimos expectativas, ejecutamos tareas, y a veces nos damos cuenta demasiado tarde de que algo esencial nos falta: el momento de la pausa, del recogimiento, del reencuentro con uno mismo.
Con la nueva serie «Atempause» se quiere ofrecer regularmente ese espacio, como una breve interrupción en la rutina, como un impulso que perdura y como una invitación a no perderse de vista a uno mismo. El siguiente impulso retoma precisamente esa idea y la conduce, con una claridad sorprendente, hacia una conclusión sencilla y casi atemporal:
Primero recibir, luego dar
Por el Dr. Christoph Glumm
Bernardo de Claraval, monje y abad del siglo XII, formuló un pensamiento que bien podría proceder de un manual actual sobre el burnout: «Si eres sensato, muéstrate como una copa, no como un canal que recibe y da al mismo tiempo mientras aquella espera hasta llenarse. De este modo, la copa entrega lo que le desborda sin sufrir daño propio.»
Muchas personas viven hoy como un canal: todo fluye a través de ellas y dan constantemente todo cuanto reciben. El descanso y el recogimiento interior quedan por el camino. La actividad y el rendimiento se valoran más que escuchar, aprender y recibir. Sin embargo, quien funciona sin parar, sin pausas y sin recargar energías, acaba vaciándose y agotándose.
El consejo de Bernardo es simple: sé una copa. Déjate llenar primero, y luego da con generosidad. Eso es precisamente lo que también hoy ayuda contra el agotamiento: no desgastarse constantemente, gestionar las propias fuerzas con atención y dar desde la abundancia. Es más saludable y más compasivo con uno mismo y con las personasa quienes se obsequia con lo que desborda.





