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¿Demasiado caro? El lago de Garda nota el descenso de visitantes alemanes

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Quien pasea en verano por las callejuelas de Bardolino o Lazise conoce bien la imagen típica: cafés llenos de clientes, un murmullo de voces en muchos idiomas, y sobre todo en alemán. Sin embargo, este año las cosas son distintas. Las mesas libres en los restaurantes ya no sorprenden a nadie, y por las noches algunos locales cierran antes de lo habitual. La causa es una tendencia que tiene en alerta a hoteleros y comerciantes: cada vez menos turistas alemanes e italianos se acercan al lago de Garda.

Lago de Garda: una subida de precios vertiginosa

Fabio Pasqualini, presidente de la asociación comercial Confcommercio Bardolino, resumió el estado de ánimo ante el periódico regional Corriere del Veneto con estas palabras: "El verano no está yendo ni de lejos tan bien como se querría creer." Junto a la presión general sobre el poder adquisitivo , el notable encarecimiento de restaurantes y bares pesa cada vez más. Para las familias, una velada sencilla suma fácilmente cantidades que hace pocos años habrían resultado inimaginables.

A ello se añade un factor que nada tiene que ver con los precios locales, pero que resulta decisivo para los turistas: el viaje de ida. Varios informes apuntan a extensas obras y atascos de tráfico en el Brennero, el principal enlace entre Baviera y el norte de Italia. El tiempo de desplazamiento aumenta de forma perceptible, lo que supone un motivo adicional para posponer el viaje al lago.

Nuevos visitantes, otros hábitos

Aun así, el lago de Garda no está vacío: simplemente ha cambiado su público. Según los medios regionales, turistas procedentes del norte de Europa están ocupando el hueco dejado por otros. No obstante, estos visitantes tienen un comportamiento viajerodistinto: prefieren alojarse en campings, cocinan por su cuenta, pasan la tarde en el propio camping y gastan menos en bares, boutiques y tiendas de recuerdos. De ahí la frase que se repite: "Faltan italianos y alemanes."

Esto se nota sobre todo después del atardecer: donde antes los paseos marítimos y las callejuelas rebosaban vida hasta medianoche, hoy muchos lugares transmiten una calma muy distinta. Los hoteles se quejan de habitaciones vacías, mientras que los campings registran en muchos puntos una buena ocupación. Se trata de un cambio estructural que afecta de manera perceptible a la caja del comercio minorista.

El comercio también está bajo presión

Para la economía local, la situación es delicada. Comerciantes y restauradores hablan de caídas de facturación de dos dígitos y ajustan sus horarios o su oferta, por ejemplo con opciones adaptadas al público de camping. Con todo, persiste la preocupación por perder de forma definitiva a los clientes habituales si no se alivian los precios y el estrés del desplazamiento.

Lago de Garda: la postal idílica ya no es suficiente

El lago de Garda sigue siendo un destino de ensueño, con sus aguas de color turquesa, sus pueblos pintorescos y el inconfundible estilo de vida italiano. Pero este verano demuestra que incluso un clásico puede ser vulnerable. Los precios elevados, los largos trayectos y el cambio en el comportamiento de los visitantes han dejado un vacío. Para recuperar a los turistas alemanes e italianos, se necesita algo más que buenas vistas: una política de precios transparente y favorable para las familias, una mejor accesibilidad y una oferta capaz de despertar de nuevo las ganas espontáneas de visitar el lago.

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