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El Foro Romano: a la sombra de la eternidad

Redaktion7 min de lectura
Foto: © Bastian Glumm
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En el corazón de la Ciudad Eterna se encuentra un lugar que cuenta más sobre la historia de Europa que cualquier otro rincón del mundo: el Forum Romanum. Lo que hoy parece un caótico campo de columnas truncadas, restos de templos y muros en ruinas fue en su día el animado centro del mundo romano. Ningún lugar concentró tanto poder en la Antigüedad, ningún espacio estuvo más cargado de simbolismo, influencia y ambición de grandeza.

El territorio entre el Capitolio, el Palatino y el Esquilino

Mucho antes de que Roma se convirtiera en potencia mundial, el territorio entre el Capitolio, el Palatino y el Esquilino ya era un enclave de gran importancia. En origen se trataba de un valle pantanoso por el que discurría un pequeño arroyo. La Cloaca Maxima, un canal de drenaje construido artificialmente, fue una de las primeras grandes proezas técnicas de los romanos, con la que lograron sanear ese valle. Así sentaron las bases de lo que siglos después alcanzaría fama mundial como Forum Romanum. Los hallazgos arqueológicos demuestran que ya en el siglo VII a. C. se celebraban aquí reuniones y mercados. Sin embargo, fue con la fundación de la República y especialmente durante el apogeo del Imperio romano cuando el Foro se convirtió en un auténtico centro de poder que reflejaba el orden político, económico y religioso del mundo antiguo.

Quien recorre hoy estas ruinas difícilmente puede imaginar la intensa actividad que aquí se desarrollaba. Los suelos de mármol eran pisados a diario por miles de personas; por todas partes se oían voces, gritos de mercaderes, procesiones, sentencias judiciales y discursos políticos. El Foro era el lugar donde se decidía el destino del Imperio romano . Aquí deliberaba el Senado en la Curia Iulia, un edificio sobrio pero sorprendentemente bien conservado, donde se aprobaban leyes y se planeaban guerras. Justo al lado, se caminaba por la Via Sacra, la "Vía Sagrada", por la que los generales triunfadores desfilaban tras sus victorias acompañados de sus legionarios, el botín de guerra y multitudes jubilosas. El Arco de Tito, que aún hoy preside orgulloso ese camino, recuerda uno de esos gloriosos desfiles: el triunfo del emperador Tito tras la conquista de Jerusalén en el año 70 d. C., una victoria inmortalizada en dramáticos relieves de piedra.

Por la Via Sacra, la "Vía Sagrada", no solo desfilaban los generales triunfadores tras sus victorias. Era la arteria principal del Forum Romanum. (Foto: © Bastian Glumm)
Por la Via Sacra, la "Vía Sagrada", no solo desfilaban los generales triunfadores tras sus victorias. Era la arteria principal del Forum Romanum. (Foto: © Bastian Glumm)

En el centro de la plaza se alzaba el templo de Vesta

El poder religioso también estaba omnipresente en el Foro. En el centro de la plaza se alzaba el templo de Vesta, una pequeña construcción circular donde ardía el fuego sagrado de la ciudad. Ese fuego no podía extinguirse jamás, pues simbolizaba la vida eterna de Roma. Las Vestales, sacerdotisas vírgenes, tenían la misión de custodiarlo: una obligación sagrada tratada con la mayor devoción. El templo de Saturno, con sus imponentes columnas, era no solo un lugar de culto, sino también el tesoro del Estado romano. Precisamente bajo la mirada de los dioses se guardaba aquí el oro de la República.

Pero el Foro era mucho más que un espacio de política y religión. Era también un centro de comunicación, comercio y justicia. En las basílicas amplias naves cubiertas en ocasiones por colosales estructuras de cubierta, se reunían mercaderes, juristas y ciudadanos. La Basilica Julia, levantada bajo Julio César, se destinaba a la administración de justicia y fue una de las primeras instalaciones comparables a los actuales edificios de tribunales . Al mismo tiempo ofrecía espacio para encuentros, debates y asuntos públicos. A la sombra de estos gigantes de piedra se firmaban contratos, se resolvían disputas hereditarias y se articulaba la vida pública.

El Forum Romanum fue perdiendo progresivamente su importancia

Con el lento declive del Imperio romano de Occidente, el Foro también fue perdiendo relevancia. El centro político se desplazó, los suntuosos edificios se deterioraron, fueron saqueados o utilizados como cantera para la construcción de nuevos inmuebles. El terreno comenzó a hundirse, en el sentido más literal de la palabra. A lo largo de los siglos se fueron acumulando tierra, polvo y escombros, y el Foro desapareció bajo una capa de varios metros de espesor. En la Edad Media, el lugar recibió el sencillo nombre de "Campo Vaccino" (pradera de las vacas). Los bueyes pacían donde en su día César pronunció sus discursos y se celebraron los desfiles triunfales.

Mucho antes de que Roma se convirtiera en potencia mundial, el territorio entre el Capitolio, el Palatino y el Esquilino ya era un enclave de gran importancia. En origen se trataba de un valle pantanoso por el que discurría un pequeño arroyo. (Foto: © Bastian Glumm)
Mucho antes de que Roma se convirtiera en potencia mundial, el territorio entre el Capitolio, el Palatino y el Esquilino ya era un enclave de gran importancia. En origen se trataba de un valle pantanoso por el que discurría un pequeño arroyo. (Foto: © Bastian Glumm)

No fue hasta los siglos XVIII y XIX cuando los arqueólogos comenzaron a excavar el Foro de forma sistemática. Lo que encontraron era más que una acumulación de ruinas antiguas: era una memoria de piedra, un eco de la eternidad. El redescubrimiento del Foro supuso un hito en la arqueología europea e inspiró por igual a historiadores, artistas y viajeros. El Romanticismo del siglo XIX se enamoró de este lugar, que transmitía al mismo tiempo una sensación monumental y melancólica. Aquí la fugacidad del poder y la gloria se hacía visible como en casi ningún otro lugar.

Un lugar donde se puede sentir la historia

Hoy el Forum Romanum atrae cada año a millones de visitantes que recorren sus calles antiguas e imaginan cómo debió de ser cuando Roma gobernaba el mundo. No es un museo en el sentido clásico, sino un archivo al aire libre de la historia: abierto, desnudo y lleno de relatos. Cada piedra, cada inscripción, cada fragmento de columna habla de personas que aquí vivieron, amaron, lucharon, creyeron y murieron. Es un lugar donde la historia no solo se ve, sino que casi se palpa: un lugar que permanecerá para siempre unido al mito de Roma.

Información para visitantes: Forum Romanum

Dirección:

Foro Romano

Via della Salara Vecchia, 5/6

00186 Roma, Italia

Horarios:

Abierto todos los días (excepto el 25 de diciembre y el 1 de enero)

Verano: aprox. 9,00 - 19,15 h

Invierno: aprox. 9,00 - 16,30 h

Última entrada: 1 hora antes del cierre.

(Los horarios actuales pueden variar ligeramente según la temporada.)

Entrada:

La entrada al Foro Romano está incluida en la entrada combinada con el Colosseo y el Palatino.

Entrada estándar: aprox. 16 €

Tarifa reducida: aprox. 2 € (ciudadanos de la UE de 18 a 25 años)

Menores de 18 años: entrada gratuita

¡Se recomienda reservar en línea!

Cómo llegar:

  • Metro: Línea B, parada Colosseo
  • Autobús: Líneas 51, 75, 85, 87, 118
  • Tranvía: Línea 3 hasta ColosseoEl Foro se encuentra justo al lado del Colosseo y está bien señalizado.

Consejos prácticos:

  • Se recomienda llevar calzado cómodo, ya que el recinto es extenso y el terreno puede ser irregular.
  • Conviene reservar al menos entre 1,5 y 2 horas para recorrerlo con tranquilidad.
  • A primera hora de la mañana o a última de la tarde hay menos afluencia, ideal para fotografiar.
  • Se puede combinar la visita con el monte Palatino, desde donde se obtiene una vista fantástica sobre el Foro.
  • No hay que olvidar la botella de agua: en el lugar hay fuentes de agua potable («nasoni»).
(Foto: © Bastian Glumm)
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