En las orillas del lago más grande de Italia está tomando forma un movimiento que quiere redefinir la relación entre el ser humano y la naturaleza. Ciudadanos, científicos y organizaciones medioambientales exigen dar al Lago di Garda una voz propia, es decir, dejar de considerarlo únicamente como paisaje o recurso y reconocerlo como un sistema vivo con derechos propios.
Lo que hasta hace poco sonaba a utopía jurídica ha encontrado ahora una forma concreta: la Dichiarazione dei Diritti del Lago di Garda , la Declaración de los Derechos del Lago di Garda. Presentada en septiembre de 2024 en Desenzano, se concibe como el primer paso hacia una iniciativa legislativanacional. Detrás del proyecto se encuentra la Federazione per il riconoscimento dei diritti del Lago di Garda, una alianza de varias organizaciones ecologistas, entre ellas Legambiente, Gaia animali & ambiente y el Tavolo Ambiente Garda.
Una carta sin fuerza legal, por ahora
La denominada carta consta de cinco artículos. En ellos se establece, entre otras cosas, que el lago "tiene derecho a la preservación de su ecosistema" y que los residentes de los municipios ribereños tienen la obligación de mantener ese equilibrio. También se prevé la creación de un "Consiglio generale del Lago e degli abitanti rivieraschi", un consejo consultivo encargado de representar los intereses del lago.
El documento carece por ahora de carácter vinculante. "La carta no tiene valor jurídico; es una señal cultural y política", escribe el Giornale di Brescia. El objetivo de los impulsores es transformar el texto en un proyecto de ley nacional. "Queremos convertir la declaración en un disegno di legge", se indica en el sitio web del proyecto LUMEN, que acompaña científicamente a la federación.
El movimiento suma respaldo científico
El movimiento cuenta con el apoyo de juristas como Pasquale Viola, profesor de Derecho Ambiental en la Universidad de Trieste, y el geógrafo Francesco Visentin, de la Universidad de Venecia. En una entrevista con Il Bo Live, ambos explicaron que la iniciativa no debe quedarse en lo simbólico: "Si un ecosistema posee derechos, puede ser defendido en nombre del bien común, incluso ante los tribunales."

Viola cita el ejemplo del Mar Menor español, que en 2022 se convirtió en el primer espacio natural europeo en obtener derechos propios. El derecho italiano no contempla hasta ahora ninguna categoría semejante, reconoce. Con todo, la iniciativa podría "abrir un debate necesario " más allá de los límites del derecho ambiental vigente.
Lago di Garda: sobreexplotación, turismo y cambio climático
La demanda de nuevos mecanismos de protección no surge en el vacío. Según Vita, el Lago di Garda recibe cada año alrededor de 26,5 millones de visitantes, con una población permanente de apenas 190.000 personas. La región afronta una urbanización creciente, contaminación del agua y pérdida de biodiversidad. Para los impulsores del proyecto, el reconocimiento de los "derechos del lago" es una vía para abordar jurídicamente esa presión.
"Los instrumentos existentes del derecho ambiental ya no son suficientes", señala la federación en uno de sus comunicados. "Es necesario repensar la relación entre el ser humano y la naturaleza."
Lombardía: optimismo cauteloso en el ámbito político
El tema también ha calado en las instituciones. Giorgio Maione, consejero de Medio Ambiente y Clima de Lombardía, declaró en una entrevista con el Giornale di Brescia que no quiere "descartar la idea de forma categórica". No obstante, advirtió que habría que analizar cómo podría compatibilizarse dicha regulación con las estructuras administrativas y de propiedad existentes. Maione alertó de posibles "dobles funciones" y zonas legales grises, aunque se mostró abierto a seguir debatiendo.
De momento, no existe ningún proyecto de ley formalmente presentado en el Parlamento de Roma. Ni en la Camera dei Deputati ni en el Senato della Repubblica hay ningún expediente al respecto. El proyecto sigue siendo una iniciativa de la sociedad civil, sostenida por la fuerza de lo simbólico y un creciente interés público.
Entre la visión y la realidad
Si el Lago di Garda llegará algún día a obtener personalidad jurídica es algo que está por ver. Sin embargo, el movimiento ya ha conseguido algo: obliga a Italiaa replantearse la relación entre el derecho y la naturaleza. "No se trata solo del lago", afirma Viola. "Se trata de saber si, como sociedad, estamos dispuestos a reconocer la naturaleza como titular de derechos propios."




