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Emigrar a Italia: ¿se puede conservar la cuenta bancaria alemana?

Redaktion6 min de lectura300 visitas
Foto: © Bastian Glumm
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Muchos alemanes que emigran a Italia parten inicialmente de la idea de que deben reorganizar por completo su vida financiera. La cuenta alemana, tarjeta de crédito, el bróker, los contratos en vigor: todo parece estar vinculado, a primera vista, al domicilio en Alemania. En la práctica, sin embargo, el panorama es considerablemente más matizado. Sobre todo para quienes siguen obteniendo ingresos procedentes de Alemania, ya sea como autónomos, empresarios o trabajadores en remoto, gran parte de la estructura financiera existente puede seguir utilizándose sin problemas.

Cuenta alemana con residencia en Italia

Especialmente relevante es la cuestión del origen de los ingresos. Quien, tras el traslado a Italia, sigue percibiendo ingresos de Alemania, ya sea mediante una actividad por cuenta propia, a través de negocios en línea, mediante honorarios, participaciones societarias o un empleador alemán en modalidad de teletrabajo, puede conservar, por lo general, su cuenta bancaria alemana sin restricciones. Para los bancos alemanes, el domicilio en otro país de la UE no es un criterio de exclusión. Lo determinante es, más bien, que el banco conozca el lugar de residencia efectiva del cliente y que la identidad y la clasificación fiscal estén correctamente registradas. Mientras los ingresos procedan de Alemania y con ellos se atiendan obligaciones corrientes como préstamos, seguros o planes de ahorro, el banco no tiene motivo para cancelar ni restringir la cuenta.

Los trabajadores en remoto se benefician especialmente de que el lugar de trabajo y la fuente de ingresos pueden estar disociados. Quien trabaja para un cliente alemán o gestiona una empresa alemana puede seguir recibiendo su salario u honorarios en una cuenta alemana, aunque el centro de vida se traslade a Italia. La operativa de la cuenta no cambia, las tarjetas de crédito siguen funcionando y el acceso a la banca en línea o a los depósitos de valores se mantiene. La única adaptación imprescindible consiste en comunicar al banco la nueva dirección italiana en cuanto se haya completado el traslado. Una notificación previa en el sentido de «voy a emigrar» no es, por lo general, necesaria ni esperada por los bancos.

Aplicaciones bancarias de entidades internacionales en un smartphone. Para muchos emigrantes en Italia, la cuenta digital sigue siendo una parte central de la vida cotidiana incluso después del traslado. (Foto: © Robert / Adobe Stock)
Aplicaciones bancarias de entidades internacionales en un smartphone. Para muchos emigrantes en Italia, la cuenta digital sigue siendo una parte central de la vida cotidiana incluso después del traslado. (Foto: © Robert / Adobe Stock)

Trabajar en Italia o en remoto para Alemania

La situación es diferente cuando alguien establece en Italia una relación laboral por cuenta ajena convencional. Quien trabaja para un empleador italiano necesita, por lo general, una cuenta bancaria italiana, ya que los empleadores italianos suelen abonar los salarios únicamente en Cobrar en cuentas con IBAN italiano. Aunque la base jurídica dentro del espacio SEPA es clara y la discriminación por razón de un IBAN extranjero está en principio prohibida, en la práctica muchas empresas italianas siguen exigiendo una cuenta bancarianacional. Para los trabajadores por cuenta ajena, disponer de una cuenta italiana es, por tanto, una necesidad real para recibir el salario y participar en el sistema de pagos habitual.

Esta distinción entre ingresos propios y una relación laboral local es fundamental a la hora de determinar si una cuenta italiana es imprescindible o no. Para muchos emigrantesque siguen trabajando para clientes alemanes o gestionando proyectos propios, la cuenta alemana continúa siendo la cuenta principal. Una cuenta italiana entra entonces más bien como complemento, por ejemplo para gastos fijos locales como electricidad, internet, telefonía móvil o seguro del vehículo. Es perfectamente posible mantener dicha cuenta sin ingresos periódicos, como una simple cuenta de uso cotidiano que se alimenta cuando se necesita mediante transferencia o ingreso en efectivo.

Vida cotidiana, vehículo e inversiones

También en la gestión del correo se comprueba que la mudanza resulta menos complicada de lo que muchos esperan. Bancos, aseguradoras y otros socios contractuales envían su correspondencia tras un cambio de dirección con total naturalidad a una dirección italiana. Además, puede activarse una redirección postal durante la fase de transición para garantizar que no se pierda ninguna comunicación importante. A largo plazo, sin embargo, se recomienda recibir el mayor número posible de documentos en formato digital, ya que en el extranjero resulta considerablemente más fiable y rápido.

Hay un aspecto en el que Italia es menos flexible que Alemania, y se refiere al vehículo. Mientras que bancos y servicios financieros gestionan con normalidad un cambio de residencia dentro de la UE, el sistema italiano Normativa de tráfico considerablemente más estricta. Quien registre su residencia oficial en Italia solo podrá utilizar un vehículo con matrícula extranjera durante un período limitado de tiempo. Una vez transcurrido ese plazo, el vehículo debe matricularse en Italia. La frecuente presencia de matrículas alemanas en las calles italianas genera a menudo malentendidos al respecto. En muchos casos se trata de propietarios de casas de vacaciones o de personas sin residenza italiana. Sin embargo, quien se establezca oficialmente debería planificar con antelación el cambio de matrícula para evitar multas o problemas con el seguro.

También en materia de inversiones de capital se comprueba que mudarse a Italia no implica automáticamente una ruptura con lo anterior. Los depósitos en brókers alemanes o europeos pueden mantenerse en muchos casos, siempre que el proveedor acepte clientes con domicilio en Italia. No obstante, es importante tener en cuenta que con el cambio de residencia también cambia la competencia fiscal. Las rentas del capital deben tributar en Italia con carácter general, independientemente de que el depósito esté gestionado en Alemania. El uso técnico del depósito no se ve afectado, pero la declaración fiscal se realiza dentro del sistema italiano.

Mantener gran parte de la estructura financiera existente

En conjunto, se observa que emigrar dentro de la UE es, ante todo, una cuestión de clasificación correcta. Quien mantenga vínculos económicos con Alemania, ya sea como empresario, autónomo o trabajador en remoto, puede conservar gran parte de su estructura financiera actual. Quien, en cambio, se incorpore al mercado laboral italiano deberá adaptarse más a las condiciones locales, especialmente en lo que respecta a las cuentas bancarias. Ambas situaciones son perfectamente planificables si se conocen las diferencias.

El mayor obstáculo suele ser no tanto la burocracia como las propias expectativas. Muchos emigrantes anticipan recortes drásticos donde en realidad solo son necesarios ajustes. Una cuenta alemana, una tarjeta de crédito alemana y un depósito europeo pueden trasladarse en muchos casos sin mayores problemas. Complementados con una cuenta italiana para el día a día local, se configura así una estructura financieraflexible y estable que hace considerablemente más llevadera la nueva etapa en Italia.

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