En la segunda quincena de agosto de 2026, frente a la costa italiana del Adriático se desarrolla un experimento científico que podría marcar un hito en la ecología del Mediterráneo. Frente a las costas de Riccione y Cesenatico se liberan alrededor de 500.000 pulpos jóvenes con el objetivo de frenar, de forma biológica, la invasión del cangrejo azul que avanza sin control desde hace años. El proyecto Octo-Blu, coordinado por la Región Emilia-Romagna y la Universidad de Bolonia, es uno de los mayores ensayos de este tipo realizados hasta ahora en el Mediterráneo y suscita atención a nivel internacional. En la mañana del 24 de agosto se llevó a cabo una nueva suelta de ejemplares jóvenes frente a Cesenatico, tal como documenta el portal regional italiano Forlì Notizie en su cobertura más reciente, en presencia del consejero regional de Agricultura y Pesca, Alessio Mammi.
Qué contempla el proyecto Octo-Blu
El proyecto lleva el nombre de Octo-Blu y fue puesto en marcha en 2024 por la Región Emilia-Romagna junto con el Dipartimento di Scienze Mediche Veterinarie de la Universidad de Bolonia, en el marco del programa europeo FEAMPA 2021-2027 (Fondo Europeo per gli Affari Marittimi, la Pesca e l'Acquacoltura). Tal como documenta la página oficial de noticias de la Región Emilia-Romagna en su comunicado del 24 de agosto, las sueltas están bajo la dirección científica del profesor Oliviero Mordenti y del investigador Antonio Casalini, y se realizan desde el 19 de agosto con embarcaciones rápidas de la Capitaneria di Porto de Cesenatico. Según informa además la revista universitaria de la Alma Mater Bologna, los ejemplares jóvenes proceden de los centros de cría de la universidad y algunos tienen apenas unos días de vida. A lo largo de la segunda quincena de agosto se liberan en total alrededor de 500.000 pulpos jóvenes de la especie Octopus vulgaris .
La elección de las dos zonas de prueba responde a criterios ecológicos. Frente a Riccione, en la provincia de Rimini, existen arrecifes artificiales sumergidos que llevan años siendo colonizados por organismos marinos y que cuentan con abundantes cuevas y refugios, el hábitat natural del pulpo. Frente a Cesenatico, en la provincia de Forlì-Cesena, se han instalado madrigueras artificiales para pulpos sobre el fondo arenoso en una zona vedada a la pesca, dado que el Adriático septentrional presenta principalmente fondos planos y arenosos donde el pulpo no puede sobrevivir sin lugares en los que resguardarse.
El cangrejo azul y sus consecuencias ecológicas
El cangrejo azul (Callinectes sapidus), también conocido como blue crab en su denominación anglosajona, es originario de la costa atlántica de Norteamérica y llegó probablemente al Mediterráneo a través del agua de lastre de barcos mercantes. Tal como señala el portal especializado Italia a Tavola en su exhaustivo análisis del proyecto, la especie se ha reproducido de forma explosiva en el Adriático durante los últimos años, favorecida por el aumento de las temperaturas del agua y los cambios en la salinidad de las aguas costeras de la llanura padana. El cangrejo azul se alimenta de manera prácticamente indiscriminada: mejillones, almejas, peces pequeños y larvas de crustáceos, causando así daños considerables a las empresas pesqueras y de acuicultura que sostienen la economía costera de Emilia-Romagna, Veneto y las Marche.
La dimensión económica ha alcanzado tal magnitud que familias enteras dedicadas al cultivo de almejas en torno a Chioggia y Goro han tenido que cerrar sus negocios. El consejero regional de Agricultura, Alessio Mammi, calificó hoy al cangrejo azul, durante el acto de suelta, como una de las crisis más graves que ha sufrido el Adriático en los últimos años, con repercusiones importantes sobre un sector estratégico de la economía de Emilia-Romagna. También la cocina tradicional adriática, que se apoya en gran medida en almejas, berberechos y mejillones, acusa la pérdida. Sin medidas eficaces, la Regione Emilia-Romagna advierte de que en pocos años podría desencadenarse una crisis profunda en el cultivo de moluscos en el Adriático norte.
Por qué precisamente el pulpo
El pulpo común es en la naturaleza un excelente predador de crustáceos y uno de los pocos enemigos naturales del cangrejo azul presentes en el Adriático en número significativo. Tal como cita el diario italiano Il Tempo a partir del despacho de Askanews, el investigador Antonio Casalini ha medido el comportamiento depredador del pulpo en ensayos de laboratorio de varios años realizados en la Universidad de Bolonia: un pulpo subadulto de 600 gramos es capaz de capturar un cangrejo azul de más de 400 gramos. El pulpo se cuenta así entre las pocas especies autóctonas del Mediterráneo que presentan ventaja de tamaño frente al crustáceo invasor.
El potencial reproductivo del pulpo es elevado, pero su tasa de supervivencia en libertad resulta muy baja. De los 500.000 ejemplares jóvenes liberados, una gran parte morirá en las primeras semanas, ya sea por la acción de otros depredadores, por corrientes marinas desfavorables o por condiciones del fondo inadecuadas. Los científicos estiman que solo una fracción de los pulpos soltados alcanzará la edad en la que puedan cazar al cangrejo azul de forma efectiva. El ensayo pretende determinar si esa fracción es suficiente para controlar la población de cangrejos a largo plazo, sin necesidad de nuevas sueltas anuales.
Riccione y Cesenatico: las dos zonas de prueba
La elección de Riccione y Cesenatico como zonas de prueba responde a una lógica científica clara. Ambos lugares se encuentran en la costa adriática de Emilia-Romagna, al sur de Milano Marittima, y son conocidos por su larga tradición pesquera. Frente a Riccione, el arrecife artificial construido originalmente para combatir la erosión costera se ha convertido en los últimos años en un arrecife secundario con una flora y fauna de gran diversidad, donde los pulpos cuentan con buenas posibilidades de supervivencia. Frente a Cesenatico, en cambio, los científicos debieron crear las madrigueras artificiales expresamente, dado que el fondo marino es allí arenoso y llano.
Ambas zonas de ensayo serán monitorizadas durante los próximos meses mediante cámaras de vídeo submarinas, inspecciones con redes y censos de población. Los primeros resultados fiables se esperan para la primavera de 2027, cuando los pulpos supervivientes hayan alcanzado la edad adulta y su capacidad depredadora pueda medirse por primera vez en libertad. Tal como documenta el diario regional Corriere Romagna en su cobertura de la jornada de hoy, en caso de éxito, el proyecto se extenderá a otros tramos costeros de Veneto, las Marcas y Apulia, donde la invasión del cangrejo azul ha alcanzado ya dimensiones similares.
Qué pueden ver y comer los viajeros en la región del Adriático
Para quienes visiten el Adriático en los próximos meses, el proyecto Octo-Blu tiene algunas consecuencias prácticas concretas. En la orilla del mar, las sueltas no son visibles, ya que los pulpos se sumergen de inmediato hacia capas de agua más profundas. En los restaurantes de los pueblos costeros, el cangrejo azul aparece cada vez más en las cartas, pues algunos pescadores y cocineros intentan aprovechar culinariamente esta especie invasora y contrarrestar así la presión ecológica. Su carne se considera sabrosa y se sirve frecuentemente al estilo americano, con mantequilla, limón y perejil, o se incorpora a sopas y ragús.
Quienes deseen conocer los platos clásicos de mejillones y almejas del Adriático encontrarán una buena referencia en los restaurantes consolidados entre Chioggia, Goro, Rimini y Cesenatico, donde los ingredientes provienen con frecuencia de pequeños productores regionales. La preservación a largo plazo de esta cocina depende en gran medida de si el proyecto Octo-Blu u otras iniciativas similares logran restablecer el equilibrio ecológico del alto Adriático . En los próximos años se verá si los 500.000 pulpos frente a Riccione y Cesenatico marcan el inicio de una nueva realidad ecológica o quedan como un episodio científicamente ambicioso pero sin efectos duraderos.




