Ante el fuerte aumento de los precios de los combustibles el Gobierno italiano ha aprobado un decreto de urgencia destinado a aliviar a corto plazo la situación de conductores y empresas. El Consiglio dei Ministri adoptó la medida en una sesión extraordinaria celebrada en Roma. El objetivo es estabilizar la evolución de los precios en las gasolineras y, al mismo tiempo, frenar posibles prácticas especulativas en el mercado de los carburantes.
La decisión fue recogida por varios medios italianos, entre ellos La Repubblica, que habla de una intervención urgente del Gobierno para amortiguar a corto plazo el encarecimiento de los costes para consumidores y tejido empresarial.
Decreto para reducir el coste de los combustibles
El núcleo de la medida es una reducción temporal de las llamadas "accise", es decir, los impuestos especiales sobre el consumo de gasolina y diésel. Con esta rebaja fiscal se espera que el precio en surtidor baje alrededor de 25 céntimos por litro.
Según la redacción de economía italiana del Corriere della Sera , la medida tendrá vigencia inicialmente durante unos 20 días. En ese plazo, el Gobierno evaluará si la situación en los mercados energéticos se estabiliza o si resulta necesario adoptar nuevas medidas. El encarecimiento de la gasolina y el diésel había generado recientemente una amplia ola de críticas en Italia. Los más afectados fueron los trabajadores que realizan desplazamientos diarios, los autónomos y pequeñas empresas artesanales y las compañías con elevados costes de transporte.
Vigilancia de precios y apoyo al sector del transporte
Junto a la rebaja fiscal, el decreto contempla también controles más estrictos a lo largo de la cadena de suministro y distribución. Con ello se pretende evitar que los beneficios del alivio tributario no lleguen íntegramente a los consumidores. Según el Corriere della Sera , el Gobierno tiene previsto reforzar la vigilancia de precios así como conversaciones con empresas del sector de los hidrocarburos para hacer un seguimiento preciso de la evolución en las estaciones de servicio.
Además, se pretende aliviar la carga de las empresas de transporte, especialmente dependientes de los costes de combustible. El objetivo del Gobierno es evitar que los crecientes precios del transporte acaben repercutiendo en el precio de los bienes y servicios, avivando aún más la inflación.
La intervención, una medida expresamente temporal
Sin embargo, la intervención se contempla expresamente como una medida temporal. Los analistas consideran que las decisiones futuras dependerán de cómo evolucionen los mercados energéticos en las próximas semanas. El Gobierno de Roma tiene previsto seguir monitorizando la situación y estudiar, en caso necesario, nuevas medidas.




