Matera es una de las ciudades más extraordinarias de Europa, un lugar donde la historia no solo se contempla, sino que se experimenta de forma física. Situada en la región de Basilicata en el sur de Italia, Matera cuenta con una ocupación casi ininterrumpida desde el Paleolítico, lo que la convierte en uno de los asentamientos habitados de forma continua más antiguos del mundo. Su desarrollo está marcado por contrastes extremos: siglos de pobreza y aislamiento, por un lado, y reconocimiento internacional y renacimiento cultural, por el otro.
Sassi di Matera: vida en la roca
En el centro de esta evolución se encuentran los Sassi di Matera, un complejo sistema de viviendas excavadas en la roca, pasillos, escaleras y terrazas que se extiende por dos sectores principales: el Sasso Caveoso y el Sasso Barisano. La arquitectura no responde a ningún plano urbano clásico, sino que se fue desarrollando de forma orgánica a lo largo de los siglos. Muchos edificios se superponen unos sobre otros, de modo que el techo de una casa sirve al mismo tiempo como calle para la vivienda superior.
Las cuevas fueron excavadas directamente en la suave toba calcárea y completadas posteriormente con fachadas. A pesar de su aparente sencillez, cuentan con un ingenioso sistema de captación y almacenamiento de agua. El agua de lluvia se recogía mediante canales y se almacenaba en cisternas subterráneas, un factor decisivo en una región que tradicionalmente sufre escasez hídrica.
Hasta mediados del siglo XX, gran parte de la población vivía en estas cuevas en condiciones extremadamente precarias. Familias, animales y provisiones compartían a menudo una única estancia, los servicios higiénicos brillaban por su ausencia y las enfermedades eran frecuentes. La situación alcanzó notoriedad nacional, impulsada en buena medida por el escritor Carlo Levi, que describió con viveza las condiciones de vida en su obra "Cristo se paró en Éboli" .
La ruptura de los años cincuenta
Las dramáticas condiciones condujeron finalmente a una intervención política. En los años cincuenta, el Estado italiano puso en marcha amplios programas de reubicación. Miles de habitantes fueron trasladados desde los Sassi a barrios residenciales de nueva construcción situados fuera del casco histórico. Las históricas cuevas se fueron deteriorando en las décadas siguientes y permanecieron deshabitadas durante largo tiempo.
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Esta etapa marca una ruptura decisiva: por un lado, supuso el fin de la pobreza extrema en los Sassi, pero, por otro, amenazaba con la pérdida de un patrimonio cultural único. No fue hasta los años ochenta cuando comenzó un cambio de mentalidad, en el que el valor histórico y arquitectónico del conjunto fue reconociéndose de forma progresiva.
Del abandono al redescubrimiento
Con la inscripción de los Sassi en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993 comenzó un proceso sistemático de restauración. El objetivo era preservar la estructura original y, al mismo tiempo, posibilitar nuevos usos. Se prestó especial atención a mantener el equilibrio entre autenticidad e infraestructura moderna.
Las antiguas cuevas fueron rehabilitadas con cuidado y hoy albergan hoteles, restaurantes, museos o viviendas privadas. Lo más característico es que muchos interiores conservan su forma original: paredes de piedra en bruto, techos abovedados y un diseño conscientemente depurado que pone el foco en los materiales y el efecto espacial .

Matera, Capital Europea de la Cultura 2019: un punto de inflexión
La designación de Matera como Capital Europea de la Cultura 2019 supuso un nuevo hito. A lo largo de ese año se llevaron a cabo numerosos proyectosculturales, exposiciones y actuaciones en materia de infraestructuras. La ciudad pasó así a ocupar definitivamente un lugar en el panorama internacional.
El título no solo actuó como impulso turístico, sino también como elemento generador de identidad para la región. Matera se convirtió en símbolo de cómo las regiones con escaso desarrollo estructural pueden abrir nuevas perspectivas mediante estrategias culturales.
Matera, un escenario cinematográfico muy solicitado
La singular estética de Matera despertó pronto el interés de la industria cinematográfica. Su apariencia arcaica la convierte en un escenario ideal para producciones de temática histórica y religiosa. Destacadas producciones internacionales utilizan los Sassi con regularidad como lugar de rodaje, entre ellas "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson o "James Bond: Sin tiempo para morir".
En estas producciones, la ciudad suele asumir el papel de Jerusalén o de otros escenarios de la Antigüedad. La luz natural, los callejones estrechos y el entorno austero del barranco de la Gravina generan una autenticidad visual, que difícilmente podría reproducirse de forma artificial.
Iglesias rupestres y patrimonio religioso
Además de las viviendas excavadas en la roca, Matera cuenta con un impresionante conjunto de iglesias rupestres. Estas denominadas «Chiese Rupestri» surgieron principalmente entre los siglos VIII y XIII y están decoradas con frecuencia con frescos de influencia bizantina. Fueron utilizadas por monjes y comunidades religiosas que se establecieron en este paisaje apartado.
Muchas de estas iglesias pasan desapercibidas en la roca y solo revelan su valor al adentrarse en su interior. Allí muestran una sorprendente calidad artística y ofrecen una ventana al mundo espiritual de siglos pasados.
Matera hoy, entre la autenticidad y la presión del turismo
Hoy Matera es un destino turístico de proyección internacional y un ejemplo modélico de renovación urbana lograda. Al mismo tiempo, la ciudad se enfrenta al reto de conciliar el éxito económico con la preservación de su autenticidad. El aumento de los precios inmobiliarios, el crecimiento del turismo y la creciente demanda de alojamiento están transformando el tejido social del casco histórico. La pregunta sobre cuánta comercialización puede soportar un lugar histórico se plantea aquí con especial claridad.
Sin embargo, Matera demuestra que es posible gestionar el patrimonio cultural con sensibilidad. La ciudad ha sabido no dar la espalda a su pasado, sino convertirlo en el fundamento de su futuro .




