El domingo 26 de julio de 2026 concluyó en Venecia la segunda fase de prueba de la tasa de acceso para visitantes de día. Según los datos preliminares del municipio, la medida recaudó más de 5 millones de euros en 60 días de aplicación entre el 3 de abril y el 26 de julio, distribuidos en más de 650.000 vales de pago. A partir del lunes se desmantelarán los puntos de venta, los controles de acceso y los tótems instalados en el casco histórico, y hasta finales de 2026 el acceso al centro histórico vuelve a ser libre. La forma en que se continuará la medida en 2027 y si la tasa se mantendrá de forma permanente sigue siendo una cuestión abierta, objeto de una evaluación exhaustiva cuyos resultados se esperan esta semana.
El balance de la fase de prueba 2026
Los 60 días de prueba abarcaron todos los fines de semana entre abril y julio, así como varias semanas consecutivas, como finales de abril y principios de mayo en torno a los festivos italianos y otra semana a principios de junio. Según informa la città di Venezia en su sitio web en tiempo real, los ingresos superaron los 5 millones de euros y los 650.000 vales vendidos, cifras claramente superiores a las del año anterior. El número medio de pagantes fue de aproximadamente 15.000 por día, con una concentración en los fines de semana más críticos. Seis días de prueba más que en 2025 contribuyen adicionalmente al récord. En perspectiva histórica, la tendencia es clara: en 2024, primer año de aplicación, el municipio recaudó 2,2 millones de euros; en 2025 ya fueron 5,4 millones. El dato de 2026 probablemente superará el récord del año anterior solo por un margen estrecho, lo que apunta a una cierta estabilización del sistema.
La tasa de acceso era exigible los días establecidos entre las 8:30 y las 16:00 horas; fuera de ese horario y de los días de prueba, el acceso permanecía gratuito. El precio estándar era de 10 euros por persona; quienes se registraran en línea con al menos tres días de antelación pagaban 5 euros. Quedaban exentos, como ya ocurría en 2024 y 2025, los huéspedes alojados en Venecia, los residentes en la ciudad, las personas con domicilio en casa de familiares o amigos en el casco histórico, los trabajadores que se desplazan a diario, los estudiantes de centros educativos venecianos y los menores de 14 años. Las exenciones tenían por objeto garantizar que la medida se dirigiera exclusivamente al perfil clásico del visitante de paso.
¿El efecto: menos saturación en los días críticos?
El objetivo real de la tasa de acceso era y sigue siendo la regulación de los flujos de visitantes, más que la recaudación en sí. Según las primeras evaluaciones del municipio, existen "señales de una atenuación de los picos de saturación en los días críticos", según reza la comunicación oficial. Como informa Il Gazzettino de Venecia, estos primeros indicios no son aún suficientemente verificables; la valoración definitiva se realizará en el informe final. Si la medida ha dado lugar a un alivio mensurable del casco histórico o si funciona principalmente como fuente de ingresos es algo que mostrará el análisis que se presentará a principios de esta semana.
Para el overtourism veneciano, la medida es un experimento de gran visibilidad. Venecia fue la primera gran ciudad del mundo en implantar una tasa de acceso al casco histórico, y el experimento es seguido con atención a nivel internacional, desde Ámsterdam hasta Kioto. Las dos fases de prueba transcurridas han servido, además de para generar ingresos, sobre todo para recopilar datos de usuarios y patrones de comportamiento, con el fin de adaptar y ampliar la medida en los años siguientes si fuera necesario. Quienes deseen situar el enfoque veneciano en un contexto más amplio encontrarán en nuestro artículo sobre las regulaciones del overtourism en Italia una visión general de las medidas adoptadas entre los Alpes y Cerdeña.
Qué ocurre a partir del lunes
Con el fin de la fase de prueba el 26 de julio, a partir del lunes comienza el desmontaje de la infraestructura. Los tótems, los controles de acceso y los puntos de venta serán retirados del casco histórico en las próximas semanas y permanecerán desinstalados hasta finales de 2026. Según informa VeneziaToday, a partir de agosto el acceso al centro histórico vuelve a ser libre, sin vales, sin controles y sin franjas horarias. Para quienes viajen a Venecia en otoño, esto no supone ningún cambio respecto a la situación anterior a la tasa de acceso. Tampoco varían las normas para los barrios Fondaco, las conexiones de vaporetto ni las exenciones.
El municipio mantiene, no obstante, activos los dos instrumentos centrales de la medida: el portal de reservas en línea y los sistemas de recopilación de datos. De este modo, las medidas para 2027 podrán activarse con relativa rapidez una vez que estén disponibles la evaluación definitiva y las decisiones políticas. El aparato administrativo del municipio de Venecia tiene ahora encomendada la tarea de adoptar, en los próximos meses, las medidas para los años venideros, según se indica en el sitio web municipal.
Perspectivas para 2027
Según las primeras señales procedentes de la administración municipal, se está estudiando una ampliación considerable para la fase de prueba de 2027. El nuevo alcalde Simone Venturini, político de centroderecha, ya ha tomado posición de forma concreta y propone un precio de entre 30 y 50 euros por persona para los días especialmente críticos, cifra muy superior a los 10 euros actuales. Además, podría aumentar el número de días de aplicación más allá de los 60 de 2026, con una mayor concentración en el Carnevale, las vacaciones de Semana Santa, los meses de verano y los puentes festivos tradicionales. Las cifras y los plazos concretos no están fijados aún, y la decisión no recae únicamente en el ayuntamiento, sino también en el gobierno italiano.
Si el acceso al casco histórico de Venecia para los visitantes de día será de pago de forma permanente sigue siendo, no obstante, la gran pregunta pendiente. De la comunicación municipal se desprende que los órganos de gobierno deberán adoptar en los próximos meses nuevas medidas para la aplicación de la tasa en los años posteriores a 2026. Por tanto, la cuestión no está formalmente resuelta. Sin embargo, los observadores de la política turística veneciana consideran probable que la medida, dados sus resultados positivos tanto en recaudación como en efecto regulador, acabe estableciéndose de forma permanente, en una versión más desarrollada.
El contexto más amplio: normas contra el overtourism en Italia
Venecia no es ni mucho menos el único lugar de Italia que reacciona a la afluencia masiva de visitantes de paso con regulaciones. También las Cinque Terre han anunciado nuevas normas para 2027: Vernazza, por ejemplo, limitará los grupos de visita guiada a 25 personas y prohibirá el uso de megáfonos. Cerdeña ha introducido para algunas playas limitaciones de acceso con reserva previa ; en Portofino rigen desde hace varios años zonas con restricciones de permanencia. El enfoque italiano consiste en frenar de forma selectiva el comportamiento de las masas en los puntos más sensibles, sin restringir el turismo en su conjunto.
Para los viajeros alemanes y austriacos que en temporada de verano de 2026 en curso responsables de una parte del crecimiento de las llegadas italianas, estas normativas no suponen un cambio fundamental. Quien se informa con antelación y se registra en línea cuando es necesario, puede circular sin dificultades incluso por las zonas más conflictivas. Sin embargo, la tendencia muestra con claridad que Italia gestiona el acceso a sus tesoros culturales y zonas naturales de forma cada vez más selectiva, con una planificación previa que requiere cierta organización. Venecia es el caso más destacado de esta evolución, y lo que ocurra en los próximos años servirá de referencia para otras ciudades y regiones italianas.




