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Portofino en verano de 2026: por qué se mantienen las zonas rojas y las restricciones

Redaktion
Foto: © Sina Ettmer - stock.adobe.com
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Quienes viajen a Portofino en el verano de 2026 volverán a encontrarse con las normas que caracterizan a este pueblo de pescadores desde hace algunos años: zonas rojas en las que los peatones no pueden detenerse, prohibición de consumir alcohol en la vía pública, un código de vestimenta y multas de hasta 500 euros. Lo que debía haber expirado vuelve a estar en vigor. La razón es una sorprendente decisión del Ministerio de Medio Ambiente italiano, que obliga al alcalde a prorrogar las antiguas ordenanzas para la temporada actual.

Portofino, esa joya de la costa ligur con apenas seiscientos habitantes, recibe cada año cientos de miles de turistas de paso y hasta seis mil visitantes en los días de mayor afluencia. Para un lugar de este tamaño, se trata de una carga enorme. Desde 2023, la administración responde con un amplio reglamento que debía aliviarse mediante obras de infraestructura. Sin embargo, en 2026 eso no ha llegado a materializarse.

Por qué la construcción del muelle prolonga las normas

A finales de marzo de 2026, el Ministerio de Medio Ambiente italiano (Mase) paralizó la construcción del nuevo muelle de Portofino. Según informa LiguriaDay , el ministerio exigió, tras ocho meses de evaluación, un estudio adicional sobre la Fischfauna del puerto, a pesar de que la obra prevista contemplaba únicamente seis pequeños pilares de un metro y medio cuadrado de base cada uno. El alcalde Matteo Viacava expresó su consternación: sin el nuevo muelle, habría que seguir utilizando el antiguo embarcadero, demasiado pequeño para el volumen de tráfico actual. Y con él, también la ordenanza sobre las zonas rojas que regula la circulación peatonal en el muelle.

Para los meses de verano de 2026 esto significa: los numerosos cruceros que fondean frente a Portofino hasta bien entrado el otoño, y los miles de excursionistas que desembarcan de los ferris, seguirán moviéndose bajo las estrictas normas peatonales que en su momento se concibieron como medida de emergencia temporal.

Las zonas rojas con prohibición de permanencia

Dos áreas del centro del pueblo están designadas como zonas rojas en las que los peatones no pueden detenerse. La primera se extiende desde la Piazza Martiri Olivetta, junto al Ristorante Delfino, hasta el Molo Umberto I, y está en vigor entre las 10.30 y las 18.00 horas. La segunda va desde los baños públicos del Molo Umberto I hasta la concesión Da Vince, y se aplica entre las 7.30 y las 18.00 horas.

Ambas zonas se sitúan en los puntos donde desembarcan los excursionistas y los pasajeros de cruceros. La norma pretende evitar las aglomeraciones y la acumulación de selfis que colapsan el estrecho muelle. Quien se detenga demasiado tiempo será instado a circular por los agentes de orden local y, en caso de reincidencia, podrá enfrentarse a una multa. En la prensa internacional, la ordenanza se conoce también como "ordenanza anti-selfi".

Código de vestimenta en el centro del pueblo

Junto a las zonas rojas, desde hace años rige un estricto código de vestimenta en el centro de Portofino. Quien circule por el pueblo fuera de las playas en biquini, con el torso descubierto o descalzo arriesga una multa de hasta 500 euros. La norma forma parte de una llamada Ordinanza decoro, una ordenanza de protección del decoro público que el alcalde Viacava renueva cada año.

Este código de vestimenta no es exclusivo de Portofino. Ordenanzas similares existen en el sur de Italia, en Sorrento, Polignano a Mare y varios municipios costeros del Salento. En Gallipoli, pasear en traje de baño por el centro histórico puede acarrear una multa de hasta 500 euros. La idea de fondo es siempre la misma: los cascos históricos no deben convertirse en una prolongación de la playa.

Prohibición de alcohol, de acampar y de mendicidad

Otras prohibiciones afectan al consumo de alcohol en la vía pública. Quien tome su cerveza o su Aperol Spritz en un banco, en un murete o en alguna de las plazas históricas, infringe la ordenanza. Lo mismo se aplica a comer sándwiches o panini en bancos y muretes de piedra. Además, está prohibido sentarse en el suelo, en bancos o en muretes bajos, así como tenderse a descansar.

La mendicidad está prohibida en todo el centro histórico. Según informa Il Fatto Quotidiano , la prohibición abarca tanto la mendicidad agresiva como la silenciosa. Las zonas afectadas son la piazza con sus callejuelas adyacentes, el aparcamiento, los alrededores de las iglesias de San Martino y San Giorgio, el Molo Umberto I y las playas públicas. Entre la medianoche y la una menos cuarto, además, todas las fuentes de ruido deben cesar.

Por qué Portofino actúa con firmeza

La razón de las estrictas normas es el volumen de visitantes. Portofino cuenta con unos 400 residentes permanentes, pero en los días de verano puede albergar hasta 6.000 visitantes a la vez en el centro. Las estrechas callejuelas, la diminuta piazzetta y los angostos caminos del puerto no están diseñados para semejante afluencia. Sin la regulación peatonal, las aglomeraciones bloquearían por completo el pueblo.

Con esto, Portofino se suma a una creciente ola de municipios italianos que buscan frenar el turismo masivo mediante ordenanzas reguladoras. Un patrón que se ha podido observar recientemente también en las Cinque Terre , donde Vernazza y Riomaggiore regulan estrictamente el tamaño de los grupos turísticos y el uso de megáfonos. Venecia, por su parte, ha introducido un modelo completamente nuevo con la entrada de pago. Los destinos turísticos italianos, antaño abiertos a todos, se convierten cada vez más en espacios regulados.

Lo que los viajeros deben tener en cuenta en la práctica

Quienes visiten Portofino en el verano de 2026 deberían considerar varios aspectos. Primero: ropaque sea también adecuada fuera de la playa. Una camiseta, pantalón corto y sandalias cerradas son suficientes. Segundo: nada de alcohol en espacios públicos al aire libre. Quien desee tomar algo, lo hace en un bar o restaurante. Tercero: no detenerse en las zonas rojas. Quien quiera hacer fotos, las hace al pasar o busca un lugar fuera de la zona.

Quien respete las normas apenas notará las ordenanzas. Quien las ignore arriesga multas de hasta 500 euros. Y ese es precisamente el objetivo: no recaudar, sino orientar el comportamiento. La mayoría de los turistas no paga multas, sencillamente porque se adapta.

Un verano como los anteriores

El verano de 2026 no trae a Portofino normas fundamentalmente nuevas, sino la continuación de lo que lleva años en vigor. Lo verdaderamente nuevo es la causa: la construcción del nuevo muelle debía haber hecho innecesarias las zonas rojas, pero fue paralizada por el Ministerio de Medio Ambiente bloqueado. Cuándo y si el nuevo embarcadero llegará a construirse sigue siendo una incógnita. El alcalde Viacava tiene previsto presentar de nuevo el expediente en noviembre. Hasta entonces, todo permanece igual. Quien conoce las normas y las respeta puede seguir disfrutando de Portofino sin problema. Y quien las ignora aprenderá pronto que el lugar defiende hoy sus límites con un reglamento claro y firme.

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