Lana, en el corazón del Alto Adige es conocida por muchos, sobre todo, como región manzanera. Sin embargo, junto a sus extensos huertos frutales, también el cultivo de la vid define el paisaje desde hace siglos. En las soleadas laderas que rodean Lana, Tscherms, Burgstall y Gargazon se producen vinos tintos y blancos de gran carácter, reflejo del terruño alpino-mediterráneo.
Variedades como Vernatsch y Lagrein en los tintos, y Chardonnay o Pinot Blanc en los blancos, se benefician de días cálidos, noches frescas y suelos calcáreos. Estas condiciones aportan frescura, estructura y profundidad aromática. La región está marcada principalmente por pequeñas bodegas familiares que transmiten tradición y saber hacer artesanal de generación en generación. El cultivo de la vid no es aquí solo un factor económico, sino parte de la identidad cultural.
Visitas vinosóficas: el vino se une a la filosofía
Una oportunidad singular para conocer con mayor profundidad el mundo del vino del Alto Adigeson las visitas vinosóficas semanales que se celebran en el Kränzelhof, en Tscherms, cerca de Lana. El objetivo no es solo ofrecer cifras, fechas y procesos de producción, sino explorar la interacción entre la naturaleza, el artesanado y la filosofía de elaboración.
Los visitantes acceden a la histórica bodega y los viñedos colindantes, y conocen más sobre los métodos de cultivo tradicionales, las particularidades regionales y la filosofía que hay detrás de cada vino. Un elemento central es la cata de seis caldos seleccionados que ilustran la amplitud estilística de la región. La experiencia se completa con un recorrido por los extensos jardines de la bodega, donde a lo largo de todo el año se exponen esculturas de artistas locales e internacionales. Así surge una conexión entre el vino, el arte y el paisaje.

Uvas blancas maduras en los viñedos que rodean Lana: la base de los frescos y minerales vinos del Alto Adige, de aromática nítida y definida. (Foto: © Weingut Oberstein Tscherms)
Vigiljocher Weinfest: placer a 1.500 metros de altitud
Otro punto culminante del calendario de eventos es el Vigiljocher Weinfest. Viticultores de las laderas del Vigiljoch presentan aquí sus vinos en una atmósfera especial, a unos 1.500 metros de altitud. El protagonismo lo tienen las catas y el contacto directo con los productores, que comparten detalles de su trabajo y su filosofía vinícola.
El festival se acompaña de un Flying Dinner con varios pases de cocina de inspiración regional. La combinación de gastronomía, vino y arquitectura contemporánea crea una experiencia integralque va más allá de una cata clásica y entiende el placer como un concepto holístico.
Los amantes del vino, los viajeros gastronómicos y los visitantes con inquietudes culturales encuentran en Lana y sus alrededores una oferta de múltiples facetas. La confluencia de belleza paisajística, una rica tradición vitivinícola y calidad culinaria convierte a la región en un destino auténtico para quienes desean no solo ver el Alto Adige , sino también saborearlo.
Más información en www.lanaregion.it




