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Parmigiana: el gratinado italiano que conquista a todos

4 min de lectura
Foto: © Bastian Glumm
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Si hay una especialidad italiana que se mueve con fluidez entre la tradición y la modernidad, esa es la Parmigiana. Este magnífico gratinado de láminas de verdura superpuestas, salsa de tomate aromática y queso fundido es una auténtica declaración de amor a la cocina italiana. La variante clásica con berenjenas, conocida como Parmigiana di Melanzane, ha alcanzado desde hace tiempo el estatus de plato de culto. Pero ¿sabía que la versión con calabacín, la Parmigiana di Zucchine, gana cada vez más adeptos?

Ingredientes frescos y elaboración sencilla

La idea que subyace a la Parmigiana es siempre la misma: ingredientes frescos, elaboración sencilla y un sabor que evoca el sol de Italia en el plato. Mientras que las berenjenas conforman la base más tradicional, la variante con calabacín aporta un toque más ligero y veraniego. El calabacín, con su suave sabor y su textura delicada, armoniza a la perfección con los aromas dulces del tomate y la profundidad especiada del Parmigiano Reggiano. La elaboración es similar, aunque el calabacín necesita menos aceite, lo que hace la Parmigiana aún más ligera.

Foto: © Bastian Glumm

La Parmigiana no solo está deliciosa con berenjenas, sino que con calabacín también resulta molto gustoso. (Foto: © Bastian Glumm)

Ambas variantes tienen sus virtudes: la clásica Parmigiana di Melanzane convence por su sabor más intenso y su textura más consistente. La Parmigiana di Zucchine, en cambio, es ideal para los calurosos días de verano, cuando los mercados rebosan de calabacines frescos. Tanto con berenjenas como con calabacín, el horneado genera deliciosos aromas tostados, mientras el queso forma una costra dorada que convierte cada bocado en una experiencia.

La Parmigiana, tanto plato principal como guarnición

La versatilidad de la Parmigiana es otra razón de su popularidad. Ya sea como plato principal acompañado de pan fresco, como guarnición de carne o pescado a la parrilla, o incluso como alternativa vegetariana, encaja en cualquier ocasión. Y lo mejor: se pueden probar ambas variantes para descubrir la favorita de cada cual. Así que, ¡a la cocina, y que el aroma del queso fundido y la salsa de tomate transformen la cocina en una trattoria italiana!

Receta

Melanzane alla Parmigiana

Un clásico gratinado italiano de berenjenas con parmesano y salsa de tomate.

Dificultad
Media

Ingredientes

Cantidades para 4 Porciones

Ingredientes
3 unidadesBerenjenas (2-3 grandes)
500 mlSalsa de tomate (casera o salsa embotellada de calidad)
175 gParmesano (rallado, 150-200 g)
200 gMozzarella (fresca, cortada en láminas)
3 unidadesHuevos (2-3 unidades)
150 gHarina
Aceite de oliva (para freír)
2 dientesAjo
Albahaca (unas hojas frescas)
Sal y pimienta (al gusto)

Preparación

  1. Se cortan las berenjenas en láminas de 5-7 mm de grosor. Se espolvorean con sal y se dejan reposar 20-30 minutos para eliminar el amargor. A continuación, se aclaran bajo el grifo y se secan con papel de cocina.

  2. Se baten los huevos en un bol aparte y se sazonan con una pizca de sal y pimienta. Se coloca la harina en otro recipiente. Se pasa cada lámina de berenjena primero por la harina y luego por el huevo batido.

  3. Se fríen las láminas en aceite de oliva caliente hasta que estén doradas por ambos lados (aproximadamente 2-3 minutos por cada lado). Se colocan las berenjenas fritas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.

  4. Se calienta un poco de aceite de oliva a fuego medio. Se añaden los dientes de ajo enteros o ligeramente aplastados y se doran durante 1-2 minutos, hasta que desprendan su aroma. Se retira y se descarta el ajo.

  5. Se añade la salsa de tomate, se sazona con sal y pimienta, y se deja cocer a fuego lento durante 10-15 minutos. Al final, se incorporan unas hojas de albahaca fresca.

  6. Se extiende una fina capa de salsa de tomate en una fuente para horno. Se coloca encima una capa de berenjenas fritas. Se espolvorea con Parmesan rallado y se disponen unas lonchas de Mozzarella. Se repiten las capas hasta agotar todos los ingredientes. Se termina con una capa de queso.

  7. Se precalienta el horno a 180 °C. Se hornea el gratinado durante 30-40 minutos, hasta que la capa superior de queso esté dorada.

  8. Se deja reposar el plato 10-15 minutos para que tome consistencia. Se sirve con albahaca fresca.

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