Mesas acogedoras frente a una cafetería, un aperitivo al aire libre en el centro histórico: esta imagen será cada vez más infrecuente en Florencia . La ciudad endurece de forma considerable la normativa sobre la hostelería en terrazas y espacios exteriores : en gran parte del casco antiguo, restaurantes y bares no podrán seguir atendiendo a sus clientes al aire libre. Quienes tengan previsto visitar la ciudad harían bien en conocer las nuevas disposiciones.
Hostelería exterior prohibida en 50 calles
El núcleo de la nueva regulación es una amplia prohibición del mobiliario exterior en torno a 50 calles y plazas especialmente sensibles del casco antiguo. Entre ellas figuran lugares emblemáticos como el Ponte Vecchio, el Piazzale degli Uffizi, la Via Roma y la Piazza di Santa Maria Nuova. En estos puntos, mesas, sillas y sombrillas frente a los locales quedarán completamente prohibidas.
73 zonas adicionales con requisitos más estrictos
En otras 73 zonas, la hostelería exterior seguirá siendo posible, aunque bajo condiciones considerablemente más restrictivas. Las instalaciones permitidas se clasificarán en cinco categorías, desde simples mesas y sillas sin tarima hasta estructuras totalmente cerradas. Los toldos de plástico y las carpas quedan completamente prohibidos; en su lugar, se promoverá el uso de plantas para integrar los espacios exteriores en el paisaje urbano.
Protección UNESCO y lucha contra el "mangificio"
Estas medidas forman parte del Regolamento UNESCO prorrogado hasta 2031 para la protección del centro histórico. Paralelamente, Florencia actúa contra el denominado "mangificio", la saturación del casco antiguo de puestos de comida rápida y establecimientos de venta de alimentos. El objetivo es frenar la monocultura comercial y preservar el carácter singular de este patrimonio mundial.
Por qué Florencia toma medidas drásticas
El trasfondo son las continuas quejas de los residentes, que denuncian callejuelas saturadas y plazas obstaculizadas. El ayuntamiento quiere contener el impacto del turismo masivo y proteger la atmósfera histórica de la ciudad. No todos lo ven con buenos ojos: algunos hosteleros temen por su sustento, al depender en gran medida de las mesas al aire libre, y acusan a la ciudad de anteponer la estética a la vitalidad del centro.
Qué significa esto para los visitantes
Para quienes visiten Florencia, el resultado será claro: en muchos de los rincones más bellos del casco antiguo ya no habrá terrazas, aunque sí más espacio para pasear y vistas despejadas de monumentos y plazas. Quien busque el clásico aperitivo con vistas al Ponte Vecchio tendrá que reorientar sus planes. Una parte del espíritu florentino cambia, en favor de la protección del escenario histórico que la hace única.




