Lo que en Alemania apenas llama la atención puede salir caro en Italia. Quien durante la conducción deje el brazo o el codo fuera de la ventanilla abierta arriesga, según el código de circulación italiano (Codice della Strada), una multa de entre 87 y 344 euros. Los medios italianos recuerdan periódicamente esta norma; el año pasado, por ejemplo, la revista de automoción AlVolante se hizo eco de ella. El detonante del debate fue, hace ya algunos años, un caso ocurrido en Génova en el que los Carabinieri detuvieron a un conductor por llevar el codo asomado por la ventanilla, le impusieron una multa y le descontaron un punto del carnet de conducir.
Quien viaja por el sur de Italia sabe que la brecha entre la ley y la realidad cotidiana puede ser enorme. Recorremos con frecuencia la zona de Nápoles y Campania, y cada día vemos exactamente lo que la ley prohíbe: conductores con el codo en la ventanilla, acompañantes con el brazo cómodamente hacia fuera, niños que saludan por las ventanas abiertas. Otro ejemplo: casi nadie se abrocha el cinturón, muchos dejan los cinturones de seguridad colgando, y la policía lo observa en la mayoría de los casos sin intervenir. Lo que sobre el papel es una norma estricta, en el día a día se comenta a menudo con un encogimiento de hombros.
Artículo 169 del Codice della Strada
La base de la sanción es el artículo 169, apartado 4, del Codice della Stradaitaliano. La norma prohíbe a conductores y pasajeros sacar partes del cuerpo más allá del contorno lateral del vehículo. Se excluyen las motocicletas y los ciclomotores de dos ruedas. La regla se aplica, por tanto, a todos los turismos, independientemente de su tipo, tamaño o procedencia. El Automóvil Club italiano ACI lo confirma: quien sea sorprendido pagará entre 87 y 344 euros.
En caso de infracciones cometidas entre las 22:00 y las 7:00 horas, la sanción se incrementa adicionalmente entre 54,67 y 224 euros según otra disposición. La norma no afecta solo al conductor, también a los pasajeros. Un detalle especialmente relevante en los viajes en familia cuando los niños u otros ocupantes abren la ventanilla por curiosidad o por el calor.
Por qué existe esta norma
A primera vista, la disposición puede parecer nimia. Sin embargo, quien comprende la seguridad vial que hay detrás reconoce un trasfondo serio. En Italia, el ancho permitido del vehículo se mide sin incluir los retrovisores exteriores. Eso significa que incluso un dedo que sobresalga del borde de la carrocería ya constituye legalmente una infracción.
El segundo motivo es el control del vehículo. Quien lleva el brazo fuera de la ventanilla solo puede manejar el volante con una mano. Sin embargo, el artículo 141, apartado 2, del Codice della Strada obliga expresamente al conductor a mantener en todo momento el control total del vehículo. Quien conduzca con una sola mano arriesga, por tanto, una segunda sanción de entre 42 y 173 euros. Esta regulación fue endurecida con la reforma del código de circulación italiano del 14 de diciembre de 2025.
Por qué la norma tiene sentido en la práctica
Por profana que parezca la disposición, enseguida queda claro por qué existe. Quien conduce en Nápoles o Palermo sabe lo denso que es el tráfico allí. Vespas, scooters y ciclomotores se deslizan por los espacios más estrechos, a menudo con apenas unos centímetros de distancia del vehículo contiguo. Quien saca el brazo por la ventanilla no solo arriesga una multa, sino también una contusión, una fractura o algo peor. Nosotros mismos lo hemos vivido más de una vez y nos hemos sorprendido de las maniobras tan ajustadas de los conductores de scooter. Un brazo en el marco de la ventanilla sería en esas situaciones un riesgo real, con independencia de si los Carabinieri se encuentran cerca en ese momento.
Lo mismo se aplica a los centros urbanos, donde peatones, ciclistas y otros usuarios de la vía pasan a veces a escasos centímetros del coche. La norma es, pues, menos una arbitrariedad que una respuesta a la muy italiana cotidianidad vial, en la que la distancia entre los usuarios de la vía puede ser mínima.
La norma sobre el papel, la realidad en la calle
La seriedad con que se aplica la norma en el día a día depende en gran medida de la región y de la situación. En el norte de Italia las disposiciones se interpretan de forma generalmente más estricta, los controles son más frecuentes y la conciencia sobre las infracciones está más arraigada. En el sur, la realidad es notablemente más relajada. Quien recorre Sicilia, Calabria o Campania ve por todas partes conductores con el brazo en la ventanilla, sin cinturón o con el móvil en la oreja. La policía lo ignora en la mayoría de los casos, salvo que se produzca un accidente o suceda directamente ante los ojos de una patrulla. Aun así, quienes visitan Italia como turistas no deberían fiarse de ello. El que sea sorprendido paga, y la multa se notifica también en direcciones extranjeras.
Lo que los turistas también deberían saber
Quien viaje en verano a Italia en coche debería conocer algunas peculiaridades más. Además de la norma sobre el brazo en la ventanilla, en muchos centros urbanos rige un estricto sistema de zonas para vehículos de combustión, las denominadas ZTL (Zona a Traffico Limitato). El uso de neumáticos también está estrictamente regulado: entre el 15 de noviembre y el 15 de abril, en muchas zonas es obligatorio circular con neumáticos de invierno o llevar cadenas para la nieve. Quien ignore estas disposiciones arriesga multas de hasta 1.682 euros.
Otro clásico son los peajes en autopista. En nuestro artículo sobre los peajes en Italia y el sistema Telepassse ofrece una buena visión general de costes y normas. Y quien viaje por Italia en el verano de 2026 debería también estar al tanto de la normativa vigente sobre alertas de calor extremo que en muchas regiones influye de forma adicional en el desarrollo de los viajes.
Un consejo sencillo para las vacaciones
El consejo es tan simple como claro: manos al volante, brazo dentro del coche. Quien la italiana Código de circulación conoce las normas se ahorra sorpresas desagradables y mantiene el control total sobre su vehículo. Con el calor, el aire acondicionado es la alternativa más recomendable a llevar las ventanillas abiertas, y quienes no disponen de él pueden igualmente superar los meses de verano con una apertura moderada de las ventanas. La normativa italiana de tráfico puede parecer estricta en algunos detalles, pero persigue un objetivo central: la seguridad de todos los usuarios de las vías italianas, especialmente allí donde Vespas y scooters pasan rozando el vehículo con apenas unos centímetros de margen.




